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Músicas de Pudahuel #1 - Danae Celis: cantar para no desaparecer

Actualizado: 6 feb

Entrevista por Vilú (Annie Bay González)


            Pudahuel, diciembre 2025


Cuando le pregunto a Danae Celis, compositora de Pudahuel, cómo y por qué comenzó a hacer música, no responde desde una anécdota romántica ni desde el mito del talento precoz. Su respuesta nace desde un vacío. Desde una herida. Desde una necesidad urgente de existir.


“Me sentía vacía”, me dice. Vacía y poco mirada. En una familia donde no hacer “lo típico” parecía equivaler a no ser vista, la música aparece primero como un gesto de llamado, casi como una súplica inconsciente por atención y validación. Hoy puede nombrarlo así; en ese momento no. Lo que sí sabía era que la música estaba ahí desde siempre: una melomanía temprana, el deseo profundo de cantar, incluso de cantar para adultos, aun sin saber muy bien por qué.



Danae no comenzó a tocar y componer tan joven según los estándares del mercado musical. Comenzó cuando sintió que todavía era posible. “Nunca es tarde”, dice, y lo dice en serio. Antes escribió y exploró otras formas artísticas como la poesía, pero nada logró desarrollarse del todo. Hasta que entendió que crear —aunque fuera más tarde, aunque fuera imperfecto— también era una forma de supervivencia.


Vulnerabilidad como origen y como poética


Sus canciones no buscan adornar la herida: la exponen. Apuntan directamente a la vulnerabilidad en la que creció, y también a la de otras mujeres de su familia. Primas que nacieron en condiciones aún más duras, vidas atravesadas por la exclusión, la precariedad y la falta de oportunidades. Danae observa esas historias como un espejo social brutal: no todos nacemos en el mismo punto de partida, y eso determina profundamente lo que la vida nos permite —o nos niega— después.


En su relato no hay épica individualista. Hay conciencia de linaje. Hay una pregunta insistente por cómo romper patrones cuando lo que se hereda es “poco y nada”. Hacer música, en su caso, no es una promesa de ascenso: es un intento de enriquecerse simbólicamente, de no quedarse detenida en el lugar asignado.


Baladro: la primera puerta


Cuando hablamos del Sello Baladro y del proceso Emergente, Danae es clara: fue su primera oportunidad real como artista. La primera vez que alguien apostó por su música desde el territorio. Un registro audiovisual —imperfecto, según sus propias palabras— bastó para abrirle puertas. Antes de eso, tocaba principalmente fuera de la comuna, en circuitos precarios, sin redes, sin referentes, sin alguien a quien preguntarle si una canción estaba bien hecha.


Baladro significó algo muy concreto: dejar de cantar sola en su pieza. Empezar a tocar para otras personas. Encontrarse con músicos. Entender el mapa. “Me empezó a aclarar la película”, dice. Y con esa claridad vino también algo complejo: la validación.


Ese intercambio energético con el público —saber que lo que hacía era bonito, que hacía sentir cosas— le dio placer, pero también la enfrentó a un ego sin herramientas. Nadie le enseñó a regularlo. Nadie le dijo que el reconocimiento temprano no reemplaza la formación. “Hubo puertas que se cerraron porque no estaba preparada”, reflexiona hoy, con una lucidez que solo da el tiempo.



Presentación Danae Celis y banda en Festival de la Cultura Emergente 2026



Mujeres, crítica y resistencia


Danae nombra algo que muchas artistas mujeres reconocen: el camino es más difícil. La crítica golpea distinto. Las exigencias se multiplican. La maternidad, los cuidados, la vida misma tensionan el proceso creativo. Pero también, dice, eso nos vuelve más resistentes.


Durante años sintió que merecía oportunidades que no llegaban. Que se estaba “sacando la cresta” sin resultados. Hoy lo mira con distancia: quizás ese no era su momento. Quizás la expectativa era la jaula. Hoy elige disfrutar la música sin cargarla con la obligación del éxito. Hacer canciones como placer, como acto amoroso, como regalo. Pensar incluso en su hijo: que él sí tenga la oportunidad de desarrollar un proyecto con más herramientas.


Escribir para las mujeres que vinieron antes


En un momento de la conversación, algo se abre con fuerza. Danae entiende que hoy escribe, sobre todo, para las mujeres de su familia. Mujeres históricamente relegadas, dañadas, abandonadas. Historias marcadas por la negligencia, la violencia, la droga, la pobreza. Su música se vuelve entonces un acto de memoria: dejar registro, dejar huella, decir “esto pasó”.


Nunca había hablado públicamente de esto. Por respeto. Por miedo. Porque su abuela aún vivía. Hoy, con ella fallecida, el relato cambia. Danae fue la única que la acompañó hasta el final, la que estuvo con ella en el hospital, la que no la dejó sola. La rabia con su familia fue profunda. Las rupturas, irreversibles. Pero también lo fue la claridad: la diferencia estuvo en haber tenido, al menos, una madre presente. Eso —dice— lo cambió todo.


Cantar sobre esto es reivindicar. Es sacar la historia del silencio doméstico y convertirla en patrimonio emocional. Para que quienes vengan después sepan. Para que no se repita.


Referentes del territorio


Cuando le pregunto por artistas del territorio que la inspiran, nombra desde la honestidad, no desde la corrección política. Habla de impulsos más que de influencias formales. De ganas. De carácter.


Menciona a Nataly Hernández, por su fuerza, su convicción, su capacidad de ir por lo que quiere. A Sabina Toledo, por su talento multidisciplinario y su sensibilidad humana. A Roery Herrera, por la potencia poética de su música y su capacidad de narrar historias desde lo íntimo. Mujeres que, desde distintos lugares, le muestran que es posible sostener una voz propia.



Cerrar cantando


Al terminar la entrevista, queda la sensación de que esto recién empieza. De que hay mucho más por decir. Danae lo sabe. Yo también. Quizás, como decimos al despedirnos, haya que hacer algún día un conversatorio solo de mujeres músicas pudahuelinas. Un espacio donde estas historias no sean excepción, sino centro.

Porque hay músicas que no buscan brillar: buscan hacer memoria.Y en esa búsqueda, Danae Celis canta.


 
 
 

1 comentario


Muchas gracias por este hermoso reportaje

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